Por Carles Shajor
En el trasfondo misterioso de la historia de la metafísica y la búsqueda espiritual, la figura enigmática de Abdullah surge como un faro de sabiduría en la vida de visionarios como Neville Goddard y Joseph Murphy, sí que también del escritor místico Walter Clemow Lanyon, quien nos regaló dos extraordinarios relatos que de forma hermosa revelan una red oculta de influencias que se entrelazan a través del tiempo y la potente enseñanza legada por el singular maestro.
Abdullah, un enigmático sacerdote etíope, dejó una huella indeleble en la vida de Neville y Murphy, estudiantes que lo veneraban con gran estima. Sus enseñanzas se expandieron más allá de la esfera de influencia directa, dando forma al pensamiento de autores posteriores, como el Reverendo Ike, Bob Proctor y Joe Dispenza, entre muchos otros, quienes reconocen su deuda con la sabiduría transmitida por Neville.
El misterio que rodea a Abdullah se entrelaza con la presencia de otros maestros enigmáticos a lo largo de la historia, evocando a las figuras de Noble Drew Ali, Aleister Crowley y Hess Rudolph, individuos, inmersos en el ocultismo y con conexiones en Egipto, que recibieron instrucciones similares: absorber el antiguo conocimiento y compartirlo con el mundo occidental.
A sus nombres hoy casi olvidadas habría que añadir otros de obligada referencia en la fecunda y bifurcada historia de la ciencia de la mente. Por limitarnos solo a tres de estos, recordaremos a Don Juan Matus, el sabio brujo yaqui instructor de Carlos Castaneda (mucho más cercano a nuestro Abdullah de lo que a simple vista puede parecer); el llamado “Mago Negro”, maestro espiritual del escritor, filósofo y místico armenio George Ivánovich Gurdjieff; y por supuesto, el Maestro Ascendido Saint Germain, luz y guía de varios movimientos esotéricos y teosóficos.
Tras de estos maestros enigmáticos cuya presencia física carece de pruebas o al menos las que presentan son piezas sueltas de un rompecabezas sin principio ni fin, se esconde tras el anonimato una hermosa y efectiva forma de transmitir conocimientos, doctrinas o filosofías específicas, sin importar que su existencia literal sea objeto de debate o cuestionamiento. Su impacto en las enseñanzas y su influencia en los discípulos de estos autores es significativo, independientemente de su realidad histórica.
Abdullah, el enigmático maestro de Neville Goddard, se entrelaza con otras figuras destacadas del ocultismo y la metafísica, ofreciendo enseñanzas que, si bien pueden parecer únicas, comparten ciertas similitudes y diferencias con otras corrientes y maestros notables de la época.
En su enseñanza, Abdullah mostró una inclinación hacia la interpretación simbólica y hermenéutica de las escrituras, similar a la tendencia de Aleister Crowley y su enfoque en la magia ceremonial, donde los símbolos y rituales poseen significados profundos y universales. Sin embargo, mientras Crowley se sumergía en prácticas más ritualísticas, Abdullah se centraba en la interpretación simbólica de las escrituras y la manifestación consciente.
Comparado con Madame Blavatsky y su influencia en la Teosofía, Abdullah mostraba una inclinación similar hacia la búsqueda de verdades universales, pero se diferenciaba en su enfoque más directo en la interpretación simbólica de textos antiguos y la manifestación consciente en contraposición a la amplia gama de temas teosóficos abordados por Blavatsky.
Eliphas Levi, conocido por su influencia en la magia y la interpretación de símbolos, compartía ciertos puntos de convergencia con Abdullah. Ambos exploraban los símbolos como portadores de significados ocultos y universales, aunque sus enfoques variaban: mientras Levi se sumergía en la magia y los rituales, Abdullah se centraba en la interpretación simbólica para la transformación personal.
Si bien estas figuras destacadas del ocultismo y la metafísica tenían diferentes enfoques y prácticas, se podría encontrar un hilo conductor común: la exploración de verdades más allá de lo evidente y la búsqueda de significados profundos en los símbolos y las antiguas escrituras. Aunque cada uno tuvo su propio enfoque y énfasis, Abdullah se destaca por su influencia en la interpretación simbólica y la manifestación consciente, destacando así su singularidad dentro de este panorama.
Pues Abdullah, con su sabiduría metafísica desentrañó el verdadero significado de las Escrituras, revelando que la Biblia es un drama psicológico que se desarrolla en la conciencia humana. Su influencia se hizo evidente en Neville, quien, bajo su tutela, se sumergió en el estudio del hebreo, la Cábala y los simbolismos ocultos de las Escrituras, transformando así su comprensión del mundo espiritual.
El encuentro de Neville con Abdullah fue marcado por un misterio intrigante, una serie de eventos que desafiaron la lógica convencional y la realidad conocida. La instrucción de Abdullah de “vivir como si el deseo ya se hubiera cumplido” se convirtió en un pilar fundamental de las enseñanzas de Neville, un recordatorio constante de la importancia de mantener una sensación de realidad interior antes de que se manifieste en el mundo exterior.
La experiencia transformadora de Neville, cuando deseó viajar a Barbados y, a través de su imaginación guiada por Abdullah, terminó recibiendo un billete y dinero para su viaje, ilustra la creencia firme de Abdullah en la capacidad del hombre para moldear su propia realidad.
Las técnicas enseñadas por Abdullah para orar exitosamente, compartidas por Neville en su conferencia “Pensar Cuatridimensionalmente”, revelan la esencia de su filosofía: la importancia de condensar un deseo en una sola acción y sentirlo como una realidad presente.
Abdullah, a pesar de preferir permanecer en el anonimato, jugó un papel crucial en el ascenso de sus estudiantes a la prominencia. Neville y Murphy se convirtieron en autores prolíficos y oradores influyentes, difundiendo las enseñanzas que habían absorbido de su enigmático mentor.
En fin, que el misterio que rodea a Abdullah permanece como un hilo invisible que teje las historias de grandes maestros del pensamiento, recordándonos que, a menudo, la verdadera sabiduría se encuentra en la sombra, guiando a aquellos que están listos para recibir su potente luz.
¿Quieres conocer toda la sabiduría de Abdullah?
Walter Clemow Lanyon (27 de octubre de 1887 – 4 de julio de 1967) fue un prolífico autor con más de 40 libros dedicados al Nuevo Pensamiento y la espiritualidad. Aunque se sabe poco sobre su vida personal, se conoce que nació en los Estados Unidos en 1887, proveniente de una familia inglesa de origen cornish. Recibió educación en Estados Unidos, Francia e Inglaterra, desempeñándose como intérprete y corresponsal extranjero. Durante décadas, exploró diversas presentaciones de las enseñanzas cristianas viajando por todo el mundo, ofreciendo conferencias fundamentadas, según afirmaba, “únicamente en la revelación de Jesucristo”.
Además de su faceta como autor, se le atribuyen dos óperas ligeras y varios entremeses, aunque todas estas obras parecen haberse extraviado. Este destino también lo comparten las pinturas que, se dice, exhibió en Europa y Estados Unidos, además de algunos artículos y al menos tres piezas teatrales.
Las obras incluidas en este volumen, “Y se habló de cierto alfarero”, y su secuela, “Abd Allah, maestro, sanador”, combinan narraciones amenas y sinceras con textos de una hermosa sabiduría espiritual, equiparable a otros escritos de singular belleza y profundidad, recordando las plumas de Oscar Milosz, Khalil Gibran y David Mejía Velilla.
Esta primera versión en castellano de ambos relatos pretende reflejar la simplicidad y la exquisitez del original en inglés. Considerando que “Abdullah” y “Abd Allah” son variaciones ortográficas del mismo nombre árabe عبد الله, que se traducen como “Siervo de Dios” o “Adorador de Dios”, se ha optado por utilizar la primera, respetando la forma tradicional con la que se conoce al maestro barbadense.
Que todos disfruten de este regio manjar espiritual que nos ofrece Lanyon en estas páginas.
Profundiza en la doctrina
Los libros originales de Neville Goddard en español
Editados y traducidos por Carlos Shajor
